Ser anti-IA hoy es como ser anti-internet en 1994
Te cuento cómo empezar con Notion, Freepik y Claude para ir trabajando tus resistencias y aprovechar la IA para lo que realmente necesites.

Andrea Romano
Mindful Digital Strategist
Hace unos días una clienta me dijo: "Andrea, yo soy de las analógicas. No me va eso de la inteligencia artificial." Lo dijo con orgullo, como quien defiende un principio.
Le pregunté si usaba WhatsApp. Sí. Google. También. El corrector del móvil. Por supuesto.
"Entonces ya usas IA."
Silencio.
Mira, lo entiendo. Rechazar la IA puede sentirse como defender algo importante: tu autenticidad, tu forma de hacer las cosas, tu identidad. Yo también pasé por eso. Pensaba que usarla era "trampa", que perdería mi voz, que me convertía en una impostora.
Tardé meses en darme cuenta de que estaba confundiendo la naturaleza de la herramienta con las posibilidades que te abre y lo que puedes hacer con ella.
Y es mejor que comencemos a darle a la IA el lugar que le corresponde, porque la verdad es que pronto hablar de ia como algo novedoso se sentirá como si alguien comenzase a hablar de internet como un nuevo descubrimiento. La IA estará cada vez más presente como parte integral de nuestras vidas y será tan obvia su presencia que no necesitaremos ni siquiera mencionarla.
Esto ya lo hemos vivido antes
En 1994, cuando internet empezaba a llegar a las casas, hubo muchas personas que dijeron: "Eso no es para mi negocio." Que sus clientes preferían lo personal. Que la tecnología deshumanizaba. Que era una moda pasajera. Algunos hasta presumían de no tener email.
¿Dónde están hoy?
La mayoría cerró. Los que sobrevivieron tuvieron que adaptarse tarde, con el doble de esfuerzo, perdiendo años de ventaja frente a quienes entendieron que internet no era el enemigo.
Ahora estamos en el mismo punto con la IA. Y los argumentos son casi idénticos:
"Mis clientes prefieren el trato humano."
"Yo hago las cosas con el corazón, no con una máquina."
"La IA va a destruir mi trabajo."
"Es muy complicado para mí."
Pero hay una diferencia importante: la velocidad.
Internet tardó 5 años en llegar al 40% de adopción. El ordenador personal tardó casi 12 años. La IA generativa lo hizo en 2.
No tienes una década para decidir si te subes al tren. La ventana es mucho más corta.

Una oportunidad de estar más presentes
Seguramente ya lo has escuchado: la IA no va a quitarte el trabajo. Pero alguien que sepa usarla probablemente sí.
Mientras tú tardas tres horas en escribir un email de ventas, alguien más lo hace en 20 minutos y usa el resto del tiempo para llamar a clientes y tratarlos con cariño. O para irse a casa a cenar con su familia sin pendientes en la cabeza. O para pensar en estrategia en lugar de quedarse atascada en tareas mecánicas.
Eso es lo que no te cuentan: la IA no se trata solo de ser más eficiente. Se trata de recuperar tu tiempo para ser y hacer con nuestro tiempo cosas más lógicas.
Cuando automatizas lo que se puede automatizar, tienes espacio para escuchar de verdad a tus clientes. Para estar presente con tu equipo. Para cerrar el ordenador a una hora decente, abrazar a tu familia y no sentirte culpable.
La IA no es solo ChatGPT
Pensar que la IA es solo ChatGPT es como pensar que internet en los noventa era solo el chat de messenger.
La IA ya está en tu banco detectando fraudes, en tu GPS calculando rutas, en las recomendaciones de Netflix, en el filtro de spam de tu correo. Hay cientos de herramientas haciendo cosas completamente diferentes, resolviendo problemas específicos.
No tienes que dominarlas todas. Solo necesitas encontrar las que resuelven tus problemas.
Lo que realmente da miedo
Ya sé lo que hay detrás del rechazo. No es la IA en sí. Es el miedo a quedarte atrás. A no entender. A tener que aprender algo nuevo cuando ya estabas cómoda con lo que sabías.
Lo entiendo de verdad. Cada vez que aparece una tecnología nueva, todas sentimos algo de eso. Es completamente normal porque encima la IA está evolucionando a una velocidad que nos hace sentir vértigo y que nos impide enterarnos de todo para sentirnos ubicadas, es muy heavy!
Y justamente por eso, la diferencia ahora es igualmente dura: en 1994 tenías años para decidir si te subías al tren de internet. Hoy la ventana es más corta. No te digo esto para asustarte, sino para que tomes una decisión informada.

Tres herramientas para empezar hoy
No tienes que convertirte en experta de la noche a la mañana. Solo tienes que empezar. Te comparto tres herramientas que uso en mi día a día:
Notion — Tu centro de operaciones
Notion no es solo una herramienta de notas. Es un sistema completo que se adapta a cómo TÚ trabajas.
Puedes construir tu CRM, gestionar proyectos, organizar tu calendario editorial, llevar tus finanzas, guardar recursos... todo en un solo lugar donde las cosas se conectan entre sí. Y con la IA integrada de Notion, lo que antes tomaba horas ahora se hace en minutos.
Qué hace la IA de Notion:
Crea plantillas de sistemas completos (CRM, gestión de proyectos) describiendo lo que necesitas
Automatiza tareas repetitivas
Escribe, resume y traduce sin salir de donde estás trabajando
Te permite hacer preguntas a toda tu información y obtener respuestas al instante
Por dónde empezar: Crea una cuenta gratuita en notion.so. Empieza con una página simple para gestionar tus proyectos o clientes. Cuando estés escribiendo, presiona "/AI" y pídele ayuda. Lo bueno de Notion es que crece contigo: empiezas con lo básico y vas construyendo a medida que lo necesitas.
Freepik — Tu estudio creativo en un solo lugar
Freepik dejó de ser solo un banco de imágenes. Ahora es una suite completa donde puedes crear todo el contenido visual que necesitas sin pagar ni aprender 15 herramientas diferentes.
Qué puedes hacer:
Generar imágenes con los mejores modelos de IA (Flux, Google Imagen 3, Mystic) en un solo lugar
Crear videos: convierte imágenes en animaciones o genera videos desde texto con modelos como Luma, Runway o Kling
Editar: cambiar fondos, eliminar objetos, mejorar resolución, crear mockups
Mantener consistencia visual entrenando la IA con tu estilo
Lo mejor: Un solo pago, acceso a muchas IAs. En lugar de suscribirte a Midjourney, Runway y otras por separado, tienes todo centralizado.
Por dónde empezar: Entra en freepik.com, tienen plan gratuito. Ve al generador de imágenes con IA, describe lo que necesitas, prueba diferentes modelos. Cuando veas lo rápido que es, pasa a los videos.
Claude — Para pensar contigo
Y sí, estoy usando Claude para trabajar en este artículo. Porque Claude no es una herramienta de "genera y copia". Es una herramienta de pensamiento.
A diferencia de otras IAs, Claude está diseñado para conversaciones largas y complejas. No es para pedirle "escribe un post sobre X" y copiar lo que te da. Es para trabajar juntos: desarrollar ideas, resolver problemas, estructurar estrategias.
Qué hace diferente a Claude:
Entiende documentos largos y recuerda toda la conversación
Piensa paso a paso en lugar de darte respuestas genéricas
Aprende tu estilo si le das ejemplos de cómo escribes
Es honesto: te dice cuando no sabe algo o cuando una idea necesita más trabajo
Por dónde empezar: Crea una cuenta en claude.ai (tienen plan gratuito). Pero aquí está la clave: no le pidas que haga cosas por ti. Úsalo como colaborador. Cuéntale tu situación, deja que te haga preguntas, piensen juntos. La magia está en el diálogo, no en el prompt perfecto.

Cómo aprender a usr IA sin volverte loca
Sinceramente yo creo que ahora mismo no necesitamos un máster de IA ni formaciones de miles de euros.
La mejor forma de aprender es haciendo. Experimentando. Probando herramientas con proyectos reales, ir desarrollando nuestra capacidad y entendimiento de lo que hay y lo que se puede hacer, porque todo cambia demasiado rápido.
Sigue a gente que usa IA de forma práctica y comparte lo que aprende. Busca comunidades pequeñas donde puedas preguntar. Observa patrones, no solo tácticas. Las herramientas cambian cada semana, los principios no.
Y sobre todo: date permiso de no saber. La IA está evolucinando tan rápido que nadie tiene todas las respuestas. Los que dicen que sí, mienten.
Por qué te cuento todo esto
En este blog voy a compartir cómo uso estas herramientas en mi día a día. Qué funciona, qué no, y cómo puedes integrarlas en tu negocio sin perder tu voz ni convertirte en un robot.
Porque al final, de eso se trata: de construir sin traicionarte. De diseñar tu propia libertad con las herramientas disponibles, no con las que existían hace veinte años.
La pregunta no es si vas a usar IA. Es cuándo vas a empezar.
¿Tienes dudas sobre por dónde empezar? Escríbeme.
