Calculadora de Pricing de Servicios

Calculadora de pricing para profesionales independientes. Mete tus números y mira aparecer tu precio suelo, tu techo por valor y el rango donde vive tu precio justo. Para dejar de poner precios por feeling y empezar a tener un criterio.

Artefacto Interactivo

Pon precio a tu trabajo sin improvisar

Hace poco, en una sesión con una fisioterapeuta que lleva tres años con su consulta privada, le pregunté algo que parece inocente: "¿Cómo pusiste el precio de tu sesión?" Se quedó callada unos segundos y después dijo: "Miré lo que cobraban otras fisios en mi zona y le quité diez euros."

Diez euros menos. Ese fue todo el análisis.

Y no es un caso raro. Es el patrón más repetido que veo. Cobrar por hora porque "así se hace en mi sector." Poner un precio porque "me pareció bien." Bajarlo porque la competencia cobra menos, o subirlo tímidamente porque alguien en Instagram dijo que "cobres lo que vales" sin explicar qué demonios significa eso en la práctica.

La mayoría de profesionales independientes no tienen una estrategia de precios. Tienen un acto de fe.

Y lo entiendo, porque nadie nos enseñó a poner precios. No había una asignatura que se llamara "cómo no regalarte profesionalmente." Yo misma tuve un profesor que nos enseñaba a ponerlos con una meditación: "piensa en el número que quieres cobrar, respira, y si te sientes cómoda en el cuerpo, ese es el precio correcto." Estuve un rato buscando la cámara escondida, pero lo decía completamente en serio.

Hay una parte de verdad ahí: sí, tienes que sentirte cómoda con el número. Pero sentirte cómoda no es una estrategia, es un termómetro. Si tu relación con el dinero ya es mala, ese feeling no te lleva a tu precio justo, te lleva a tu zona de confort, que casi siempre está varios escalones por debajo de lo que vales.

Por eso hice esta calculadora

Porque el problema del pricing es de identidad mucho antes que de matemáticas, pero las matemáticas ayudan a dejar de improvisar. Esta calculadora te da un criterio en dos minutos. No te dice la verdad absoluta: te da los números entre los que vive tu precio justo, para que el final lo decidas tú con la cabeza.

Funciona en cuatro pasos.

Primero calcula tu precio suelo, que es lo que te cuesta entregar tu servicio. Y empieza por algo que casi nadie calcula bien: tu coste por hora real. No todas tus horas de trabajo son facturables (la admin, el marketing, las propuestas y la formación no las paga nadie), así que tu coste por hora de verdad es bastante más alto de lo que crees. Por debajo de ese suelo, estás pagando por trabajar.

Después estima tu techo por valor. La pregunta cambia: ya no es "¿cuánto me cuesta?" sino "¿cuánto vale para quien lo recibe?" Una guía que le ahorra a tu cliente seis meses de prueba y error vale mucho más que las horas que te costó crearla.

Con el suelo y el techo aparece tu rango sano, y un control para decidir dónde te quieres colocar dentro de él. La mayoría de profesionales que veo están pegadas al suelo. La incomodidad suele estar a la derecha, y ahí suele estar tu precio justo.

Y por último te propone tres niveles de precio. En vez de un solo número, das tres opciones: una que da contexto, una premium que ancla por arriba, y la del medio, que es donde quieres que compre la mayoría. Cuando hay tres opciones, el cliente deja de decidir "sí o no" y empieza a decidir "cuál."

Una última cosa

Cuando tengas tu precio, fíjate en cómo responde la gente. Si absolutamente todo el mundo te dice que sí sin dudarlo, es demasiado bajo. Un precio sano hace que un 20-30% diga "ahora no puedo permitírmelo", y eso está bien: las personas que dicen no a tu precio no son tus clientes, y las que dicen sí sin pestañear probablemente habrían pagado más.

Si calcular tu precio te incomoda, vas por buen camino. La incomodidad con el pricing casi siempre es la señal de que estás lista para crecer pero todavía no te has dado permiso.

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